Auchourron, C. E. - Fundamentos para una teoria general de los derechos

Auchourron, C. E. - Fundamentos para una teoria general de los derechos

(Parte 1 de 6)

Edición y estudio introductorio de

José Juan Moreso y

Jorge Luis Rodríguez

Marcial Pons

MADRID | BARCELONA | BUENOS AIRES 2010

máxIma DE la mutIlaCIóN mÍNIma1
i. CoNCEpCIoNEs DE la lógICa39
1introducciÓn ............................................................................. 39
2. eL enFoQue PsicoLÓGico41
3. eL enFoQue seMÁntico43
4. eL enFoQue sintÁctico48

estudio introductorio. Carlos E. alChourróN y la

taxis50

5. La cuestiÓn de La PriMacía: seMÁntica versus sin-

toria54
7. reFinaMiento deL enFoQue seMÁntico57
9. eL enFoQue GeneraL abstracto64
10. La justiFicaciÓn intuitiva71

6. Los enFoQues sintÁcticos y seMÁnticos en La his- 8. una diFicuLtad Para La PriMacía de La seMÁntica. 62

la lógICa DE los CoNDICIoNalEs DErrotablEs7
1. introducciÓn7
2. una LÓGica Para ProPosiciones norMativas79

i. FuNDamENtos FIlosóFICos DE la lógICa DEóNtICa y Pág.

2.1. vocabulario79
2.2. reglas de formación para enunciados-L79
2.3. Presentación axiomático-sintáctica80
2.4. Presentación semántica de mundos posibles81
2.5. comentarios sobre el sistema82
2.5.1. estructura del lenguaje82
2.5.2. La lógica y sus supuestos84
teoría encubierta de los sistemas normativos87
3. una LÓGica Para norMas92
4. condicionaLidad96
4.1. transitando el camino equivocado97

Pág. 2.5.3. La lógica de proposiciones normativas como una

gación de un condicional como otro condi cional97
góricas101
condicionales. el fin del modus ponens102
4.2. un cambio de paradigma. condicionales derrotables104
4.3. Fusión y posible confusión de lógica y revisión110
4.3.1. Lógicas de condicionales derrotables110
4.3.2. consecuencia lógica y revisión119

4.1.1. Primer infortunio. un simbolismo engañoso y la ne- 4.1.2. segundo infortunio. el fantasma de las normas cate- 4.1.3. tercer infortunio. La pérdida de aplicabilidad de los

generales120
derrotables122
5. aGradeciMientos127
i. para uNa lógICa DE las razoNEs prima facie129
1. introducciÓn130

4.3.2.1. Primer procedimiento. representación del conocimiento mediante condicionales 4.3.2.2. segundo procedimiento. representación del conocimiento mediante condicionales

facie131

2. caracterizaciÓn (neGativa) de Las razones prima

facie133

3. caracterizaciÓn (Positiva) de Las razones prima

respecto de las circunstancias133

índice 9

3.2. Los enunciados de revisión135
3.3. Lógica de las razones prima facie137

Pág.

iv. sEparaCIóN y DErrotabIlIDaD EN lógICa DEóNtICa . 141

teMente en conFLicto141
2. una LÓGica Para condicionaLes derrotabLes145
2.1. axiomas de revisión. el sistema dFt145
2.2. Presentación semántica147
2.3. axiomas para condicionales derrotables. el sistema dFt>148
2.4. comentarios150
3. deberes actuaLes y derrotabLes151
4. aGradeciMientos153
v. sobrE DErECho y lógICa155
1. introducciÓn155
2. eL sisteMa Maestro157
3. eL Libro Maestro164
4. arGuMentos interPretativos172
bIblIograFÍa177

Estudio introductorio 1

Estudio introductorio

Carlos E. alChourrón y la máxima dE la mutilaCión mínima

José Juan Moreso Jorge Luis rodríguez i. En los últimos años de su producción teórica carlos E. Alchourrón se dedicó con particular creatividad a profundizar ideas sobre los temas que lo desvelaron durante toda su carrera académica, tales como la naturaleza de la lógica, la posibilidad y fundamentación de la lógica de normas, la representación de las normas condicionales, los cambios racionales de creencias y la derrotabilidad. sus reflexiones al respecto se encuentran plasmadas en los cinco artículos que hemos reunido en esta compilación, la mayoría de ellos publicados póstumamente en revistas especializadas.

Los dos autores de este estudio tuvieron la fortuna de conocer personalmente a Alchourrón. José Juan Moreso lo vio por primera vez en un congreso español de filosofía del derecho a fines de los ochenta en Alicante, pero el respeto que le inspiraba —que era casi miedo reverencial entonces— hace del recuerdo de esa primera vez como si se hubiese tratado de una aparición. después pasó tres meses, el invierno austral del año 1990, en Buenos Aires y, aunque Alchourrón estuvo casi todo ese tiempo en Europa, Moreso puede dar fe de la elegancia de su modo de hacer filosofía. Jorge Luis rodríguez, por su parte, pudo asistir con cierta regularidad durante los años 1994 y 1995 —los dos últimos años de vida de Alchourrón, quien falleciera en enero de 1996— al seminario semanal que, conjuntamente con Eugenio Bulygin,

12 José JuAn MorEso y JorgE Luis rodríguEz

Alchourrón dirigía en el instituto de investigaciones Jurídicas Ambrosio L. gioja de la Facultad de derecho y ciencias sociales de la universidad de Buenos Aires, y así pudo acceder de manera privilegiada a las ideas que se desarrollan en los trabajos que aquí se publican presentadas por el propio autor.

Ernesto gArzón VAldés ha contado algunas veces una anécdota referida a Alchourrón —una anécdota que, en realidad, nos sucedió alguna vez a todos los que lo conocimos (en el caso de Moreso, caminando cerca del lugar donde se halla sAdAF, en Buenos Aires)—. carlos preguntaba muy educadamente: «¿En qué andas trabajando ahora?»; uno le respondía tratando de mostrarle un tema que borrosamente era percibido como interesante y la trama —todavía confusa— con la que creía podría vestir un argumento; carlos decía algo como «ya comprendo», y con dos frases exponía claramente —mucho más claramente de lo que tú nunca hubieras podido— el problema que a ti te interesaba y articulaba una batería de razones a favor y en contra de la posición que tú le habías referido. Era un filósofo de verdad. La experiencia de escuchar las palabras de un filósofo de su talla en pleno proceso creativo, la profundidad, el rigor y la elegancia de sus argumentos, influyeron de manera decisiva en nuestra formación y determinaron nuestras propias líneas de investigación.

ninguno de nosotros dos puede decir que haya sido formalmente discípulo de Alchourrón, ni tampoco que hayamos llegado a tener con él una relación de amistad —su sola presencia nos inspiraba, como se dijo, un insuperable temor reverencial—. Precisamente por eso nos gustaría recordar dos hechos que permiten apreciar sus cualidades, no ya como teórico, sino como persona y como maestro. A mediados de 1995 Alchourrón acababa de regresar de un extenuante viaje al congreso mundial de la Asociación internacional de Filosofía del derecho y Filosofía social (iVr) en Bolonia, y ya la enfermedad que terminara con su vida hacía mella en sus fuerzas, pese a lo cual concurrió al instituto gioja a su seminario de los martes. debido a que en dicha oportunidad había muy pocos asistentes, y en atención al cansancio de Alchourrón, se resolvió levantar la sesión. cuando todos estaban retirándose del lugar llegaron claudina orunesu y Jorge L. rodríguez, que viajaban desde Mar del Plata —a cuatrocientos kilómetros de Buenos Aires—, para asistir a la reunión. Al verles llegar, y pese a su insistencia en contrario, Alchourrón volvió sobre sus pasos, tomó una tiza e hizo una presentación magistral de su exposición en Bolonia. Esa fue la última clase que daría en el seminario.

Poco después, en septiembre de 1995, José Juan Moreso regresaba de una estancia de investigación en oxford y como Alchourrón sabía que acababa de ser aceptado un trabajo suyo de lógica deóntica («on relevance and Justification of Legal decisions») en la revista Erkenntnis (Moreso, 1996), le pidió una copia. Los comentarios que le hizo por correo electrónico (la co-

Estudio introductorio 13 municación por esa vía entre Buenos Aires y Barcelona era entonces más bien errática), a tres meses escasos de su fallecimiento, fueron tan certeros como siempre y consiguieron conmover al destinatario.

i. si bien los trabajos que se reúnen para su publicación en este volumen versan sobre temas distintos, guardan no obstante una cierta vinculación temática que trataremos de mostrar detalladamente a continuación, pero que puede adelantarse diciendo que los pilares teóricos que Alchourrón construye en ellos permiten delinear un sistema de lógica de normas apto para distinguir diferentes categorías de deberes: condicionales e incondicionales, derrotables e inderrotables, esto es, sientan las bases para el desarrollo de una teoría general de los deberes, de ahí el título que hemos escogido para su compilación.

En «concepciones de la lógica» Alchourrón se propone examinar algunos de los tópicos filosóficos vinculados a la caracterización de la lógica. rechaza allí en primer lugar el enfoque psicologista, según el cual el objeto de la lógica consistiría en describir ciertos procesos psicológicos (razonamientos, argumentaciones) que involucran estados similares de los individuos (juicios, creencias, conocimientos), pues dicho enfoque resultaría incapaz de explicar el carácter necesario y a priori de las leyes lógicas. Pasa luego a examinar críticamente el enfoque semántico, que se ofrece en términos de funciones de interpretación y verdad, y que poseería carácter universal, pues para probar que un enunciado no es consecuencia semántica de un conjunto de premisas bastaría con mostrar la existencia de una interpretación admisible en la que las premisas sean verdaderas y la conclusión falsa, contrastándolo con el enfoque sintáctico, que se ofrece en términos de axiomas y reglas primitivas de inferencia y que poseería carácter existencial, ya que para probar que un enunciado es consecuencia de un cierto conjunto de premisas bastaría con mostrar la existencia de una derivación para lograr lo buscado.

Evaluando el problema de la primacía de uno de estos enfoques sobre el otro para dar cuenta de la noción intuitiva de consecuencia lógica, Alchourrón sostiene que desde el enfoque sintáctico una lógica se presenta como el resultado puramente convencional de elecciones arbitrarias adoptadas sin limitación alguna, de modo que la creación e identificación de una lógica se mostraría como una empresa tan libre como la creación e identificación de un juego. Esto parece otorgar primacía al enfoque semántico, que sería aquel que según Alchourrón los lógicos contemporáneos habrían internalizado, puesto que la finalidad que guía la elección entre los diversos cálculos sintáctico-axiomáticos para identificar una lógica consistiría en que los axiomas y teoremas del sistema sean verdades lógicas y que las reglas de inferencia transmitan a la conclusión la verdad de sus premisas.

sin embargo, Alchourrón examina un argumento que invalidaría la tesis de la primacía de la semántica: hay enunciados, como aquellos que expresan

14 José JuAn MorEso y JorgE Luis rodríguEz normas, que carecen de valores de verdad, lo que plantea una dificultad conocida como el dilema de Jørgensen (1937): si las nociones de la lógica sólo pueden definirse en función de valores de verdad, entonces no es posible una lógica de normas, y si tal lógica es posible, entonces las nociones de la lógica no dependen de los valores de verdad de los enunciados. de modo que, o bien no es posible una lógica de normas, o bien las nociones de la lógica son independientes de los valores semánticos de verdad y falsedad.

La cuestión es que, por una parte, el significado de las conectivas lógicas parece ser el mismo cuando ellas aparecen en enunciados descriptivos y en enunciados prescriptivos, lo que indicaría que su contribución a los valores de verdad de los enunciados descriptivos no es lo único relevante para su significado. y, por otra parte, la manera usual en la que entendemos las expresiones normativas parece sugerir que aceptamos la posibilidad de relaciones lógicas entre ellas. todo esto justificaría el rechazo del primer cuerno del dilema de Jørgensen, pero admitir esto comportaría un profundo desafío a la tesis de la primacía de la semántica.

Alchourrón presenta a continuación una noción abstracta de consecuencia lógica que pretende recoger aquellos rasgos que resultan comunes tanto a la noción semántica como a la sintáctica. una característica singular de este enfoque abstracto estaría dada porque la noción de consecuencia no es caracterizada por medio de esquemas de definición (como en los dos casos anteriores), sino señalando propiedades generales que identificarían a toda noción de consecuencia deductiva, tomando así a esta última como un término primitivo sujeto a axiomas que identificarían sus propiedades distintivas. una de tales propiedades, más ligada a la idea de deducción que a la de consecuencia lógica en general, sería la monotonía, esto es, que al agregar enunciados a un conjunto de premisas no se pierde ninguna de sus consecuencias. Alchourrón resalta que uno de los focos de investigación actual en inteligencia artificial está centrado en la indagación de nociones de consecuencia no monótonas y, por lo tanto, no deductivas.

A fin de obtener cada lógica en particular sólo habría que agregar a los axiomas generales de la noción de consecuencia —que, además del de monotonía, comprenden dos muy intuitivos: el de inclusión, esto es, que todo enunciado de un conjunto está comprendido en las consecuencias de ese conjunto, y el de idempotencia, esto es, que las consecuencias de las consecuencias de un conjunto de enunciados son consecuencias del conjunto de partida—, otros que indiquen el comportamiento de los signos lógicos en el contexto de una relación de consecuencia. Por ejemplo, el significado de las conectivas lógicas podría especificarse a través de reglas de introducción del signo en la conclusión de una derivación deductiva y de eliminación del signo de las premisas de una derivación deductiva al modo de gentzen. Ello mostraría que la pretensión, muchas veces asociada a la tesis de la primacía de la semántica,

Estudio introductorio 15 de que sólo en un enfoque semántico los signos lógicos tienen significado se revelaría equivocada.

El enfoque abstracto de la noción de consecuencia tendría dos virtudes primordiales: permitiría una definición general de la lógica y posibilitaría ofrecer una respuesta satisfactoria al dilema de Jørgensen, al explicar cómo serían posibles lógicas referidas a enunciados que carecen de valor de verdad.

En «Fundamentos filosóficos de la lógica deóntica y la lógica de los condicionales derrotables» Alchourrón aborda dos de los principales problemas filosóficos de la lógica deóntica, que pueden derivarse ya desde el trabajo liminar de Von Wright (1951) sobre el tema. En primer lugar, la cuestión de si las normas poseen o no valores de verdad. con respecto a esta cuestión Alchourrón sostiene que cuando los enunciados deónticos son usados para expresar proposiciones normativas, destinadas a describir las consecuencias de la existencia o inexistencia de normas, sí podría predicarse verdad o falsedad a su respecto. En cambio, cuando son usados para regular la conducta de otras personas expresarían normas, las que carecen de valores de verdad. sin embargo, eso no sería óbice para admitir relaciones lógicas entre ellas. Por tal razón, en línea con lo sostenido en el trabajo anterior, coincide con la idea de Von Wright (1957) de que «la lógica, por así decirlo, tiene un alcance más amplio que la verdad».

con fundamento en estas ideas Alchourrón desarrolla un sistema de lógica de normas y un sistema de lógica de proposiciones normativas, poniendo énfasis en las diferencias entre ambos, y sostiene que el sistema originario de Von Wright parece reconstruir adecuadamente una lógica de normas categóricas pero no una lógica de proposiciones normativas acerca de normas categóricas. sin embargo, Alchourrón muestra que una lógica de normas podría ser interpretada como un caso límite de lógica de proposiciones normativas, relativa a un sistema normativo completo y consistente, esto es, producto de

En segundo lugar, Alchourrón se ocupa de la cuestión relativa al modo de representar formalmente las normas condicionales. Mediante la utilización de un condicional estricto para representar generalidad en cuanto a las circunstancias, Alchourrón obtiene una lógica para normas condicionales, así como una lógica diferente para proposiciones normativas acerca de normas condicionales.

sobre el final del trabajo Alchourrón introduce la idea de la derrotabilidad en el dominio normativo. una norma condicional expresaría un deber derrotable o prima facie cuando su antecedente no constituye una condición suficiente sino meramente contribuyente para la derivación de la consecuencia una idea que ya se hallaba en Alchourrón, 1969, uno de sus primeros trabajos.

16 José JuAn MorEso y JorgE Luis rodríguEz normativa en ella prevista, esto es, cuando la consecuencia normativa prevista en la norma no puede derivarse sin más de la ocurrencia de su antecedente debido a la existencia de excepciones implícitas que restringen su alcance. Así, un deber condicional de hacer B en el caso A sería derrotado por una condición C cuando no hay obligación de hacer B si A se verifica conjuntamente con la condición C. La presencia de C cancelaría la obligación de hacer B a pesar de la presencia de A.

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